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martes, 27 de noviembre de 2007

Castilla y la Sociedad del Conocimiento


En varias entradas anteriores abogabamos por la necesidad castellana de incorporarse a la sociedad de la información; veánse, por ejemplo, las entradas relativas a la sociedad de la información o a la eliminación de la brecha digital. Desafortunadamente, a día de hoy podemos confirmar que ese tren ya ha pasado. La progresiva evolución de la economía y sociología mundial ha llevado definitivamente, y sin vuelta atrás, a lo que se conoce como la sociedad del conocimiento. Incluso la acepción de la wikipedia, parece haberse quedado algo desfasada (pulsar para ver entrada).


Con la excepción de Madrid, Castilla se encuentra lejos de poder alcanzar este tren en la actualidad. Pese a todo, acceder a la sociedad del conocimiento no es ni un lujo, ni una ridícula modernidad, es una necesidad. Una auténtica obligación, si queremos que la economía castellana empiece a carburar algún día. Nos guste o no, éste y no otro, es el estado actual de la economía a nivel global, con todas sus amenazas y oportunidades, sus injusticias y posibilidades.



Imagen de una red neuronal


¿Qué retos plantea este nuevo paradigma? Podríamos resumirlo en una nueva vuelta de tuerca a la sociedad de la información. Una vez confirmados los pronósticos que señalaban la incapacidad castellana de competir en costes, es necesario reorientar nuestra economía hacia una especialización acusada, una diferenciación positiva o una mezcla de las dos anteriores. Todo lo cual conlleva de manera más o menos directa la OBLIGATORIEDAD (con mayúsculas) de acceder a la Sociedad del Conocimiento.


Si exceptuamos la situación del área metropolitana de Madrid, que tiene la posibilidad real de competir en este mercado – pese a que los brillantes políticos que gobiernan en la actualidad intentan hacer todo lo posible para que no sea así -, el resto de Castilla se halla en una situación muy vulnerable.



En el ámbito rural, merece la pena destacar el frenazo que se ha producido este año en el turismo rural. El estancamiento de la demanda en el 2007, unido a un aumento exponencial de la oferta ha propiciado la incertidumbre actual del sector. Hay que ser optimistas, siempre y cuando se hagan bien las cosas. Hay que adaptar algunos estrategias actuales, en especial, la diferenciación positiva.


En mi opinión podría atacarse desde dos frentes: una sectorización adecuada del público objetivo, unido a un aumento de la calidad del servicio ofertado. Como ejemplo de sectorización, podemos tener las iniciativas actuales encaminadas al público interesado en el mundo del vino. Castilla puede aprovechar no sólo éste sino otros múltiples sectores: la trashumancia, los molinos, el románico, ornitología…. En cuanto a la mejora del servicio, podrían contemplarse medidas como añadir baños a todas las habitaciones u ofertar actividades lúdicas. No debería limitarse el turismo rural al alojamiento. A día de hoy, aún hay gente que considera que abrir una casa rural, consiste en reacondicionar ligeramente una vieja casa de pueblo y alquilarla, sin preocuparse en la calidad ni mucho menos en la fidelización de los posibles clientes.


En cuanto al resto de posibilidades de desarrollo que comentamos en anteriores artículos, las recomendaciones e ideas que propusimos siguen siendo perfectamente válidas. No me canso de mencionar la escasa presencia del teletrabajo en Castilla. El acceso a Internet universal sigue sin existir. Wimax es una realidad a día de hoy….desaprovechada en Castilla




Cartel anunciador de una conferencia dedicada a la Sociedad del Conocimiento


A primera vista, la situación en el ámbito urbano podría parecer mucho mejor, pero no es realmente así. La capacidad para sobrevivir competitivamente en el mundo global no es fácil de alcanzar. Las inversiones locales, estatales y autonómicas en I+D+i no se sitúan precisamente en las posiciones de cabeza europeas. La adaptación del empresariado y las administraciones castellanas a las nuevas situaciones, no es todo lo rápido que sería deseable. Parece que subyace una cierta reticencia al cambio. Esto se observa especialmente en las PYMES, incluso en términos de tan bajo nivel, como el parqué de ordenadores, donde aún hay muchas empresas con sistemas de hace más de una década. Con estos mimbres es difícil poder no sólo exportar, sino siquiera competir en el entorno local.


Por otra parte, se observan claros indicios de ruptura de la cohesión social, agrandándose las diferencias entre “la media clase alta” y “la media clase mileurista”, sin mencionar las clase altas y bajas, algo que no sucedía en años anteriores. Para finalizar en algún punto, la lista de deficiencias sería innumerable, mencionar la “cultura” empresarial castellana que sigue valorando la presencia por encima del rendimiento, algo que atenta a todas las luces contra la lógica, puesto que no sólo provoca sentimientos de frustración, evita la creatividad o imposibilita la conciliación familiar, sino que priva a la propia empresa de capacidad de mejora y competitividad.


Madroño


lunes, 9 de julio de 2007

Transformar Castilla en Sociedad de la Información


Nuestra tierra tenía unos recursos valiosísimos en el pasado, no en vano éramos el granero de España. Pero ¿Qué sucede ahora? En un mundo globalizado donde los recursos pueden llegar desde cualquier lugar del mundo y donde desde la Unión Europea se decide los limites de producción agrícola y ganadera de los miembros, pues este recurso no se hace tan importante.

Ahora parece que se está buscando una mayor relevancia en el sector terciario, dando servicios sobre todo de turismo rural, en el que gracias a nuestra riqueza artística, cultural, natural y gastronómica podemos ofrecer una buenísima oferta.

Pero a pesar de todo ello nuestra tierra se está quedando despoblada, se está convirtiendo en un desierto humano. Y creo que es necesario buscar soluciones.

Al hilo a algunos mensajes que hemos ido escribiendo en el blog como Atalaya lan, eliminemos la brecha digital, Wifi en Madrid o el debate digital en Castilla, he ido reflexionando y creo que una de las salidas para nuestra tierra podría ser tratar de transformarla en una sociedad de información ubicua.

Todo esto tiene su explicación con una noticia que aparece en Cordis Search. En ella hablan que Finlandia trata de ir hacia este tipo de sociedad. ¿Qué es lo que esto implica? Poner a disposición del día a día tecnologías y redes de información para proveer servicios cuando, como y donde estos sean necesitados.

Según la misma noticia desarrollaran los siguientes campos:


  • Desarrollo un medio ambiente de servicios públicos electrónicos y de tecnologías de información y comunicación.
  • Usar los beneficios de este medio en educación, investigación y cultura.
  • Desarrollar infraestructuras de información que promuevan las comunicaciones y los negocios.
  • Promover las innovaciones y los servicios electrónicos en el cuidado de la salud y los servicios sociales.
  • Desarrollar una sociedad de la información que aumente la innovación, la competitividad y la producción.

Este tipo de desarrollo, puede traer numerosos beneficios en nuestra tierra, cada vez más envejecida y con cada vez más núcleos urbanos y rurales separados y con pocos habitantes. La posibilidad de trabajar desde casa (teletrabajo), el poder ser atendido a través de videoconferencia por tu médico (telemedicina), el poder acceder a la información que necesites desde cualquier pueblo de Castilla, podría aumentar el atractivo de abandonar las ciudades y volver al medio rural. Y por supuesto el sector de servicios también obtendría beneficios por poder ofrecer una mayor gama de productos. Y no es algo lejano y futurista sino que puede realizarse ya.

Creo que el avance tecnológico no esta reñido con las tradiciones o con el medio rural, muy al contrario puede ayudar a conservarlo y/o darlo a conocer. ¿Se arriesgaran nuestros anquilosados políticos a dar el paso? ¿Verán los castellanos las posibilidades y beneficios que esto les podría deparar?