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miércoles, 23 de enero de 2008

El Cid en un mashup



Vuelvo de mi retiro espiritual con algo de pilas cargadas, ilusión y renovadas esperanzas… bufff… bueno el caso es que no puedo dejar de comentar un grandísimo enlace que me pasó un amiguete. Este a su vez lo saco de “Hombre lobo”.

El enlace es de un blog increíblemente detallado sobre la vida de uno de nuestros personajes favoritos, Rodrigo Diaz de Vivar. El blog no podía llevar otro título "El Cid de Vivar".

Pero lo más increíble este pedazo de mapa
que se han marcado con el “Camino del Cid”.

Muy interesante la información y fácilmente digerible. Ah y la foto dedicada a Eddy, ñeñeñe

jueves, 15 de noviembre de 2007

Cantar de Mio Cid, VIII centenario


Gracias a la colaboración de un lector tenemos por fin una reseña que hacía tiempo que teníamos pendiente. La exposición que se está celebrando en la Catedral de Burgos por motivo del VIII centenario del “Cantar de Mio Cid”.

Desde el pasado día 17 de Septiembre está abierta la exposición que con el título "El Cid, del hombre a la leyenda" permanecerá abierta hasta el próximo 9 de Diciembre en el claustro bajo de la Catedral de Burgos.

El motivo de la exposición, es recordar la primera gran obra de la literatura castellana el Cantar de Mio Cid, como tal se ha convertido en una referencia esencial para el conocimiento y estudio de nuestro idioma.

En la exposición se muestran una serie de piezas, que nos recuerdan las formas de vida, las relaciones y las creencias de las tres comunidades (cristianos, musulmanes y judíos) presentes en la Península, entre los siglos XI y XIII. También hay objetos personales: La carta de Arras por la cual quedaban unidos en matrimonio Rodrigo y Jimena, La Tizona, el Cristo de las Batallas, etc...

También podemos admirar dibujos, cuadros, y otras obras de arte que a través de la historia han tenido al Cid, como objeto artístico y literario y que han dado lugar a un poderoso mito dentro de la cultura española.


Martín Pérez

Muchas gracias por facilitarnos la información. Desde aquí animamos a todo el mundo a que la visite antes del 9 de Diciembre ya que hemos tenido muy buenas críticas de la misma y parece ser que es muy interesante.

Además que como habréis podido comprobar en Terra Castellae tenemos un especial cariño a este personaje.

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (I)
Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (II)
Peña del Cid
Incluso con polémicas incluidas, La tizona vuelve a Burgos

Esperamos que si os acercáis por la exposición os guste y que nos comentéis que tal está.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Peña del Cid

Hace ya mucho tiempo que tengo pendiente este mensaje... en realidad no sólo este sino varios que se van quedando en el tintero. Y es que es habitual desde hace tiempo que la gente nos escriba ofreciéndonos información sobre Castilla, o proponiéndonos temas, o enviando imágenes, o simplemente diciendo gracias... por cierto, gracias a vosotros.

El caso es que en Agosto, entre estos mensajes recibimos uno, el de Miguel. El nos envíaba unas escuetas lineas junto a dos imágenes.

Las lineas eran las siguientes:

En 1949 Azorin escribe un pequeño articulo (ver imagen abajo) donde la frase final dice "¿No querría, en próxima conmemoración, decir Burgos nada a la Peña del Cid? Y, ¿no podrían contestar a Burgos los pueblos señoreados por la Peña?"



Hace ocho años subí a la Peña del Cid y coloque esta bandera que ves en las fotos.

En la segunda, desde la cima puedes ver alla abajo Elda y Petrer

Saludos,
Miguel


El caso es que al menos yo, no he oído nada acerca de conmemoraciones conjuntas, ni recuerdos ni nada por el estilo ni desde Burgos ni desde Alicante (tal vez me equivoque). Tantas cosas se olvidan en un año, como no se van a olvidar cosas en 58 años y eso que están escritas... me imagino lo que sucede con todas aquellas cosas que se olvidan de nuestras tradiciones y que no queda registro en ningún lugar.

Desde aquí me gustaría ofrecer todo mi apoyo a aquellos que hacen lo posible para que estás cosas no se pierdan en el olvido. Y desde aquí os mando el homenaje de Miguel en la Peña del Cid:



Gracias Miguel

domingo, 3 de junio de 2007

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (II)



Continuando con la vida de D.Rodrigo Diaz de Vivar, explicaremos el nuevo acercamiento al rey castellano y cuales fueron los motivos del segundo destierro, que como vemos en la imagen le llevaran hasta tierras de Valencia.



Años después del pago del rescate de los aragoneses, el Cid, tuvo la oportunidad de acercarse al rey Alfonso. Este había sido derrotado en la Batalla de Sagrajas contra los almorávides. El rey Alfonso le concedió varios dominios a Rodrigo y le encargó la defensa del levante. El Cid Campeador hizo tributarios a los monarcas musulmanes de Albarracín y Alpuente. Además defendió la ciudad de Valencia gobernada por Al-Qadir, aliado de los castellanos.

Pero nuevamente se producen fricciones entre el rey Alfonso VI y el Cid. En 1089 las tropas del Cid llegan tarde al sitio de Aledo, posiblemente debido a una descoordinación en sus comunicaciones. Esto enfurece al rey y le destierra por segunda vez, quitándole todas las concesiones anteriores e incluso las posesiones que tenía heredadas. Así pues Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, es desterrado con su mujer Jimena y sus tropas más leales.

Es entonces cuando Levante se convierte en su campo de operaciones personales. Sería su medio de supervivencia a partir de ese momento y no tendría que dar cuentas al rey Alfonso, aunque trataría de no interponerse en los intereses del rey de Castilla.
En 1090 saquea el reino de Denia, amedrentando a Al-Qadir que pasa a pagarle tributos. El rey de Lérida pide ayuda al conde de Barcelona al que vuelve a derrotar en Tévar en ese mismo año. Esas victorias convierten al Cid en una de las figuras más poderosas de la zona oriental de la península. Con el fin de reducir su poder, se realiza una alianza entre castellanos, aragoneses y catalanes, que tratan de apoderarse de Valencia. Consigue vencer a esa alianza y no contento con eso, decide escarmentar a Alfonso atacando La Rioja, obligando al rey a volver a su reino. En ese momento todo Levante excepto Zaragoza pagaba parias al Cid.

En 1092 decide poner sitio a la ciudad de Valencia, cuyo control había perdido tras la muerte de Al-Qadir. Consigue rendir la ciudad el 15 de Junio de 1094. Momento en el que adopta el título de Príncipe Rodrigo el Campeador. Según se puede inferir de las crónicas, puesto que era señor de muchas fortalezas de alcaldes musulmanes, se le pudo aplicar el apelativo de “meu sidi” con el que le aclamaron en Zaragoza años antes y con el que posteriormente se conocería su cantar “Mio Cid”.



Durante el tiempo que se establece en Valencia otorga a la ciudad unas leyes, trata de limpiar los arrabales cercanos para eliminar problemas sanitarios, restaura la religión cristiana pero a la vez renueva la mezquita, acuña moneda y se rodea de personajes eminentes de la cultura y de las leyes leyes tanto de origen cristiano como árabe… y es que al Cid, según relatan las crónicas, le gustaba que le leyeran historias mientras comía.

Mueve, también, sus hilos diplomáticos y estratégicos y se alía con Pedro I de Aragón y con Ramón Berenguer III para detener a los almorávides. Estas alianzas se ven reforzadas con el matrimonio de las hijas del Cid con el conde de Barcelona y con el infante Ramiro Sánchez de Navarra.

Los almorávides comienzan a atacar el territorio valenciano en 1097. Pero son rechazados por el Cid gracias a la ayuda que es enviada por Pedro I de Aragón. Ese mismo año Rodrigo envía a su hijo Diego a luchar junto al rey Alfonso contra los almorávides. Pero son derrotados en la batalla de Consuegra y Diego muere en la lucha.

Del fallecimiento de Rodrigo Díaz de Vivar hay ciertas incógnitas que se unen a las leyendas para producir un final mítico para este caballero castellano. Falleció en Valencia aunque la fecha de su muerte no está clara. Probablemente entre Mayo y Julio de 1099 debido a unas fiebres. Muy distinta esta muerte a la relatada en las leyendas. Según las mismas, una vez muerto el Cid y estando Valencia bajo asedio, se ató el cuerpo del Campeador a Babieca, su caballo, y salió a luchar su última batalla. Los almorávides al ver al Cid salir por las puertas de la ciudad para luchar, pensaron que había resucitado y huyeron despavoridos. Eso sí, con este final, los juglares se ganaban el pan.

Regaló su espada Tizona, esa misma que supuestamente ha comprado la Junta, a su sobrino. Y Jimena, como siglos después hizo la leona de Castilla con Toledo, defendió la ciudad de Valencia con la ayuda del conde de Barcelona. Hasta que en 1102 tienen que abandonar ciudad con la ayuda de Alfonso VI.

Los restos del Cid fueron llevados al monasterio de San Pedro de Cardeña en Burgos. Mucho después durante la Guerra de la independencia los soldados franceses abrieron su tumba, como otras muchas en Burgos, llevándose el contenido de la misma. Normalmente eran enterrados con joyas, telas de valor o armas… Tras una serie de vicisitudes los restos fueron recuperados y, desde 1926, reposan junto con los de su esposa en la Catedral de Burgos.



Este a grandes rasgos podría ser el resumen de la vida de D.Rodrigo Díaz de Vivar. Ya siento que haya salido un mensaje tan largo pero tenía muchas ganas de escribir sobre este personaje del que se desconoce por norma general su faceta histórica. Utilizado por diferentes intereses desde la edad media, no hay que perder de vista el valor que tuvo su vida. Gran estratega, buen diplomático, leal, con gran sentido de la justicia y con respeto, no olvidemos que fue príncipe cristiano de un reino árabe.

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.


Antonio Machado


Cadena Ser Guadalajara está preparando en capítulos una representación del Cantar del Mio Cid, se pueden escuchar aquí.

sábado, 2 de junio de 2007

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (I)


Puesto que hace unos días que no escribo, quería escribir hoy un mensajito algo especial. Hace unos días hacíamos referencia a un personaje ilustre de la historia castellana de los que han corrido ríos de tinta, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. Este caballero castellano ha sido utilizado desde la edad media por intereses cortesanos entonces, y políticos en tiempos más recientes. Pero no cabe duda que no dejó indiferentes a sus coetáneos y ha arrastrado un alo de leyenda hasta constituirse como una figura mítica, yo diría que hasta mitológica, de la cultura castellana. ¿Qué hay de cierto en la esa leyenda?

Rodrigo Diaz de Vivar nació en Vivar, hoy Vivar del Cid, en el barrio de Villentro, a una decena de kilómetros de Burgos entre (1043-1050).

Su madre era Teresa Rodríguez y su padre fue Diego Laínez un pequeño noble, infanzón de Vivar y que luchó contra los navarros en varias ocasiones. Sus ancestros parecen estar ligados en las nieblas de la leyenda puesto que su abuelo paterno, Laín Núñez, según las tradiciones, provenía de los míticos Jueces de Castilla.

Durante su infancia habría luchado junto a su padre contra tropas navarras, cuyos dominios llegaban hasta pocos kilómetros de su pueblo natal. A la edad aproximada de 15 años perdió a su padre, lo que le llevo a la corte del rey Fernando, formando parte del séquito del príncipe Sancho. Durante el tiempo que formó parte de la corte recibió clases de letras y leyes posiblemente en el Monasterio de San Pedro Cardeña, algo poco habitual en un guerrero de su época. El mismo príncipe Sancho le nombró caballero en Zamora hacia el año 1060. Y desde ese momento se convirtió en mano derecha del sucesor al trono.

No es seguro pero sí muy probable, que fuese en Graus en 1063 cuando entrase en un combate importante por primera vez. Es curioso este dato por que la figura de Don Rodrigo ha sido utilizada en numerosas ocasiones como símbolo del cristiano frente al árabe. Precisamente en esta batalla participó como aliado del rey de la taifa de Zaragoza, Al-Muqtadir.

Sus capacidades militares, diplomáticas y sus relaciones con la corte, sobre todo su buena relación con Sancho, facilitaron que fuese puesto al mando de la milicia real y nombrado alférez del rey cuando el príncipe accedió al trono de Castilla en 1065.

Antes de ser nombrado Cid, como la mayoría de la gente le conoce, consiguió el título de Campeador (Campidoctor) gracias a vencer en combate singular al alférez del rey de Navarra, durante la Guerra de los Tres Sanchos, en 1067.

Sancho estaba en guerra con el rey de León, Alfonso VI, y con el rey de Galicia, García, ambos hermanos suyos. Sancho II trataba de reunificar el reino que su padre había dividido. Rodrigo el Campeador, jefe de las tropas reales, jugó un importante papel, obteniendo las victorias de Llantada (1068) y Golpejera (1072). Fue durante esta última batalla cuando se capturó a Alfonso VI y tanto León como Galicia quedaron unificados.

La infanta doña Urraca, hermana de Sancho, se hizo fuerte en Zamora junto a parte de la nobleza leonesa. Sancho se reunió con Rodrigo y sitiaron la ciudad, pero durante el sitio, el rey Sancho II fue asesinado por el noble zamorano Bellido Dolfos. Según algunas crónicas Diego Ordoñez, primo del rey Sancho II, retó a los nobles zamoranos para vengar el asesinato del rey. Venciendo este a los nobles, pidió la entrega de Bellido que fue descuartizado por cuatro caballos.

Tras la muerte del rey, Alfonso VI sucedía en el trono a Sancho en el reino de Castilla y en el de León. Según cuenta el cantar de gesta, que no la historia, siguiendo sus funciones de alférez real, Rodrigo, tomó juramento a Alfonso en Santa Gadea (Burgos, 1072). Le pidió que jurará de no haber intervenido en la muerte de su hermano. Hoy podemos pasarnos por Santa Gadea, una pequeña iglesia, cercana a la catedral de Burgos, en la que se puede leer una placa que relata el acontecimiento. A pesar del juramento a Rodrigo nunca le quedó claro que Alfonso no estuviese relacionado con la muerte de su hermano.



Alfonso sustituyó a Díaz de Vivar en su cargo de alférez nombrándole juez o procurador en varios pleitos. Realizó misiones diplomáticas para el rey donde los conocimientos sobre leyes le fueron muy útiles. El rey le proporcionó un matrimonio, en 1074, con una de sus primas, noble asturiana descendiente de Alfonso V, su nombre Jimena Diaz. De ella tuvo 3 hijos, Diego, María y Cristina.

En 1079 una serie de circunstancias complicaron la situación de Rodrigo en la corte. En ese año el rey le pidió que fuese a cobrar las parias al rey de Sevilla. Al mismo tiempo Alfonso había enviado a su alferez, García Ordoñez, a cobrar las parias al rey de Granada, este último punto con desconocimiento de Rodrigo puesto que lo había planeado el rey como una estrategia para desequilibrar las fuerzas de los reinos de Taifas. El problema surgió cuando tropas de D. Rodrigo y del rey moro de Granada (acompañado por García Ordóñez) se encontraron y entablaron lucha, con la victoria del Campeador. Sin saberlo, Díaz de Vivar, había atacado a su propio rey venciendo a un noble de buena posición en la corte. Todo esto complicó, como ya hemos dicho su situación.

Para acabar de rematar esto, en 1080, durante una incursión de moros toledanos, Rodrigo acudió a repelerlos siguiéndolos hasta el interior de la Taifa toledana. Allí saqueó la zona oriental que, desafortunadamente para Rodrigo estaba al amparo del rey Alfonso.

En ese momento, y tras acumular, muy posiblemente, las críticas de otros cortesanos en contra de Rodrigo además de rumores que decían que el Campeador se quedaba con parte de las parias que se cobraban en los reinos de Taifas, el rey incurrió en la “ira regia” y le decretó destierro. Antes de abandonar los límites del territorio castellano tiene deja a su mujer e hijos en el Monasterio de San Pedro Cardeña, con el que mantenía bastantes relaciones.



Fue entre 1080 y 1081 cuando finalmente parte al destierro iniciándose el un camino que le llevaría el resto de su vida.

Para poder sobrevivir y pagar a sus hombres tiene que ponerse al servicio de algún señor y poco tiempo después de salir del territorio de Alfonso se pone el mismo y su mesnada al servicio del rey de Zaragoza, al-Mutamin, el cual le encomienda una ofensiva contra su propio hermano, gobernador de Lérida y aliado del Conde Berenguer Ramón II de Barcelona y del rey de Aragón, Sancho Ramírez.

La mesnada del Campeador reforzó las plazas de Monzón y Tamarite y venció a la coalición en la batalla de Almenar haciendo prisionero al conde de Barcelona. Su vuelta a Zaragoza, tuvo que ser un momento dulce en la vida de Rodrigo. A la entrada de Zaragoza, los musulmanes le recibían gritando “sīdī”, “mi señor” en arabe, el Cid con el que todos le reconocemos. Pero no sólo quedaban ahí los adjetivos que le lanzaban puesto que le llegaron a llamar “el milagro de su Dios”
Tres años más tarde, estando el Cid atacando Morella en una misión para el rey de Zaragoza, el señor de Lérida, Tortosa y Denia recurrió al rey de Aragón para luchar contra Rodrigo. Nuevamente el castellano consiguió derrotar a la coalición atrapando a dieciséis nobles aragoneses por los que pidió rescate.

Puesto que el mensaje esta quedando bastante grande, he decidido dejarlo por aquí y mañana publico la segunda parte. Espero que esté siendo entretenido.

jueves, 24 de mayo de 2007

La tizona vuelve a Burgos


Supongo que ha sido casualidad pero me ha llamado la atención. Ayer estuve hablando con unos amigos acerca del Cantar del Mio Cid y de escribir un pequeño artículo sobre el tema. Este año se cumple el octavo centenario de su creación y es un buen momento para recuperar uno de los personajes míticos de nuestra historia.

El caso es que esta misma mañana me he encontrado con esta noticia que publicaba “El Mundo” en el día de ayer:

La Junta de Castilla y León adquiere la espada Tizona por 1,6 millones de euros
La espada Tizona.

La Junta de Castilla y León ha adquirido por 1,6 millones de euros La Tizona, la espada del Cid, que de forma provisional ha sido depositada en el Museo de Burgos, aunque su destino final será previsiblemente la catedral, donde se encuentran los restos mortales del Campeador.


Resto de la noticia aquí

La polémica, por supuesto, está servida. La espada Tizona es una de las dos más famosas que tuvo el Cid pero es que este gasto desmesurado por una espada, que no tiene un 100% de seguridad de pertenecer a tan noble caballero, es, para algunos, difícilmente justificable.

Para otros como Pedro de Hoyos, como explica en su blog, se justifica plenamente como recuperación de un patrimonio castellano de suma importancia.

Yo sinceramente no sé hacia donde decantarme. Por un lado es un patrimonio interesante de conservar. De hecho en la catedral de Burgos están enterrados los supuestos restos de Don Rodrigo y se conserva el cofre del famoso cantar. No creo que favorezca un aumento de público, sólo para observar la espada. Así que rentable no es. Y pienso que el pago de tantísimo dinero se podría haber empleado en otro tipo de inversión, por ejemplo en infraestructuras o en recuperación de patrimonio que ya está en nuestra tierra y que se está perdiendo por falta de fondos.

En cualquier caso, la Tizona, vuelve a Burgos y con ella la celebración del centenario será aún mayor.