Leyendas castellanas: Ocno Bianor y la fundación de Madrid : TERRA CASTELLAE

jueves, 2 de agosto de 2007

Leyendas castellanas: Ocno Bianor y la fundación de Madrid

Todas las ciudades en algún momento de su historia han tratado de embellecer sus orígenes, la castellana Madrid no podía evitar caer en la misma tentación, y así a lo largo de los siglos han surgido varias leyendas acerca de su posible origen mítico. A continuación, reproducimos extractado uno de esos relatos.


Ocno Bianor y la fundación de Madrid


Tiberis rey de Albania, hijo de Bianor, uno de los próceres troyanos que logró huir de la ciudad tras la devastación con la que terminó la guerra, tuvo dos hijos. El primero legítimo, que heredó el nombre y el reino familiar, y el otro engendrado por una aldeana llamada Manto, al que se le puso el nombre de Bianor en honor de su ancestro troyano. Para evitar futuros problemas, Tiberis alejó de su reino al bastardo, y éste junto con su madre, emprendieron viaje hace la península itálica, dónde fundaron una ciudad, a la que denominaron Manto, hoy conocida como Mantua.

Con el transcurrir del tiempo, creció el joven Bianor, convirtiéndose en un apuesto joven. Llegada su madurez, Manto le propuso heredar el reino de Mantua, pero éste que había recibido la visita en sueños de Apolo, lo rechazó pues debía peregrinar hacia dónde muere el sol, con lo que evitaría una gran mortandad a la ciudad.


Manto se burló de la aparente ingenuidad de su hijo. A los pocos días una enfermedad desconocida extinguió las vidas del sacerdote de Apolo, y de los principales jefes militares de la ciudad. Comprendiendo lo profético del sueño, Manto accedió a dejar marchar al joven Bianor, no sin antes encargarle que en lo sucesivo añadiese el prenombre Ocno, que quiere decir el que posee el don de ver el porvenir en los sueños.

Así, Ocno Bianor, emprendió su peregrinación siguiendo la dirección en que muere el sol para salvar a su pueblo. Tras un largo viaje de más de diez años lleno de aventuras, Ocno Bianor llegó por fin a un lugar en donde nuevamente se le manifestó Apolo. El dios le ordenó fundar en ese preciso lugar una ciudad, poblarla y ofrecerla a los dioses. El generoso Bianor, le preguntó que habría de hacer para que esa ciudad fuese feliz como Mantua, a lo que Apolo, respondió con tristeza que para lograrlo habría de ofrecer su vida. Sólo entonces se aseguraría la pervivencia de la ciudad por tantos siglos como vivieran los mismos dioses. Cuando despertó de su sueño, Ocno Bianor observó el terreno y lo encontró bello, luminoso, abundante en agua y rico en vegetación de encinas y madroños. Diseminados por los montes circundantes había pequeños grupos de chozas habitadas por gente que se ocupaba en el pastoreo.

Habló Ocno con el jefe de los ancianos de ellos y averiguó que eran carpetanos, que significa “los sin ciudad”. Provenían de oriente y habían llegado al interior de esta península, después de fundar grandes ciudades en la costa y perderlas a manos de otros pueblos. Sus sacerdotes les impidieron fundar nuevas ciudades hasta que recibieran una señal de los dioses. De ahí su denominación. Ocno, les manifestó que la señal había llegado, que él era el enviado por Apolo para fundar una nueva ciudad. Los ancianos recelaron del recién llegado, pero Bianor los convenció al indicarles que no podría reinar en ella y que debía ofrecer su vida para que la ciudad pudiese vivir feliz.

Aceptaron los ancianos la propuesta de Ocno Bianor, y en seguida llamaron a las tribus de carpetanos que estaban dispersas por toda la comarca, desde el “Tagus aurifer”, hasta las blancas sierras del Guadarrama; desde los altos de las navas hasta la llanura que se pierde por el Oriente.

Pasado un tiempo los carpetanos edificaron una gran ciudad, pero cuando se dispusieron a consagrarla, surgió la discordia. Los ancianos que habían hablado con Bianor querían consagrarla a Apolo, mientras el resto consideraban apropiado consagrarla al culto de toros y verracos de piedra. En esta situación, Bianor imploró a Apolo para que le iluminase con su sabiduría.

Tras orar, descansó en su lecho, quedándose profundamente dormido. Apolo acudió en sueños y le indicó que la ciudad había de ser consagrada a Metragirta, conocida también como Cibeles, que era la diosa de la Tierra. También le reveló que había llegado el momento, ofreciendo su vida la ciudad recuperaría la concordia.



Al despertar, Bianor reunió el consejo de ancianos y les comunicó la voluntad de Apolo. Debía ser sepultado vivo en un profundo pozo, al morir terminaría pacíficamente la discordia.

Tras los rituales de purificación, Ocno Bianor fue enterrado en un profundo pozo al que taparon con una gigantesca piedra labrada. Todo el pueblo permaneció sentado alrededor del pozo durante toda una luna. La última noche se desató una gran tormenta, y al resplandor de los relámpagos, desde las cumbres del Guadarrama descendió una nube en forma de carro sobre la que se adivinaba, la figura de una mujer.

Desde entonces la ciudad se llamó con el nombre de la diosa, Metragirta, nombre que con el devenir de los siglos, pasó a ser Magerit y posteriormente Madrid.


Madroño

6 comentarios:

Alatriste dijo...

Bonita leyenda, aunque el sufrido de Bianor no tuvo un final muy agradable. Sin duda ser sepultado vivo no es una de las muertes más agradables que digamos, aunque esto fuera por el buen devenir de la ciudad.

uroboro dijo...

la leyenda no es exactamente asi, primero lo del carro con cabras pertenece al pueblo godo el dios thor o thunner que conduce un carro tirado por dos machos cabrios y viaja entre nubes cruzando con sus rayos el firmamento al golpear su mazo,segundo la ciudad de madrid en su fundacion tambien se llamo mantua asi viene en los mapas de plinio y otros historiadores romanos, tercero el termino "madrid" y "madridejos" parecen y no esta demostrado que deriban de palabras hebreas que los cabalistas , magos y misticos utilizaron a peticion de los monarcas españoles para darle una capital al imperio.
Asi pues madrij en hebreo significa "guia" y madridija en hebreo seria "la guia" seria al final el equilibrio entre lo positivo y lo negativo, masculino y femenino teniendo asi un simbolismo esoterico, para rematar lo de carpetania seria una cuestion gramatical carpatos en griego tendria este contexto "montañas altas picudas" de hay carpetania, la tierra de los carpatos para contrarestar esto solo hay que ver que en grecia hay unos carpatos y en rumania otros, todos con la misma situacion geografica como la meseta central española todo esto es el resultado de un desconocimiento general de nuestra historia donde yo me incluyo y que hay que remediar entre todos.

Rui dijo...

Gracias Uroboro por tus aportaciones. Estoy seguro que estas correcciones enriquecen esta entrada del blog y sobre todo despiertan nuevos intereses sobre el nacimiento de la ciudad de Madrid, no tenía ni idea de la posibilidad de que había leyendas que hablaran de cabalismo y el origen de Madrid.

Estoy seguro que a Madroño le gustará profundizar algo más en el tema ;)

madroño dijo...

Hola uroboro,

Muchas gracias por la aportación. Te comento, es una "leyenda", en realidad una pseudoleyenda, puesto que fue más o menos escrita con el fin de loar el origen de madrid, en la época en que se barruntaba el traslado de la capital, por lo que hay muchas licencias históricas dentro de la misma.

En cuanto al dios godo, se buscó una referencia más clásica (grecorromana) de ahí cibeles (o metragirta) - aparte que no coindiciría en el tiempo con los godos que son muy posteriores.

Esta no es la única leyenda referente a la fundación de madrid, por lo que es posible que estemos hablando de dos leyendas diferentes.

Mantua es una ciudad italiana,
En la época romana la zona de madrid estaba poblada pero no podía considerarse que hubiese una población de entidad como una ciudad. Hasta la invasión árabe no hay nada parecido, por lo que creo que hay una confusión en lo que comentas de mantua. De todas formas, si me das referencias lo echaré un vistazo.


Saludos

madroño dijo...

Se me había olvidado, comentarte que me he basado sobre todo en la versión del relato de José María de Mena.

En cuanto a las ciudades, creo que la confusión estriba entre mantua (italia) y mantua carpetana que si que es una denominación clásica de madrid.

Saludos

Anónimo dijo...

CARPE DIEM, DISFRUTA EL DÍA