Numancia en las Guerras Celtibéricas : TERRA CASTELLAE

domingo, 29 de julio de 2007

Numancia en las Guerras Celtibéricas


En el día de ayer, Garray volvió a ser noticia, esta vez nada tenía que ver con ¿la ciudad del medio ambiente?. Y es que, como si se hubiese introducido a todo el pueblo en una máquina del tiempo, se representó una de las batallas que protagonizaron numantinos y romanos en aquella tierra. Pero antes de contar lo que sucedió ayer voy a contar lo que pasó hace más de 2000 años en esa misma colina.

El lugar para hacer la representación no podía ser mejor, las ruinas de lo que fue Numancia. Es difícil encontrar gente que no haya oído sobre la defensa numantina, heroica hasta sus últimas consecuencias, pero hay menos gente que sabría encuadrar esa defensa en las campañas de conquista del Imperio Romano a tierras celtíberas.

La ciudad de Numancia fue fundada en el siglo III a.C por un pueblo celtíbero, los arevacos que estaban muy relacionados con los vacceos, y que se cree que constituían uno de los pueblos de más fuerza en la Península Ibérica, junto a vacceos y lusitanos.

Plinio en sus escrito explica de donde surge el nombre de arevaco y por donde se extendían:

A los arévacos les dio el nombre el río Areva. De ellos son seis poblaciones, Secontia y Úxama, nombres que se emplean también en otros lugares, y además Segovia y Nova Augusta, Termes y la propia Clunia, confín de la Celtiberia.


El tema de los pueblos celtibéricos que vivían en lo que hoy es tierra de Castilla, puede dar para muchos muchos artículos. Pero poco a poco.

El caso es que entre los años 153-151 y 143-133 a. C se produjeron las Gerras Celtibéricas que tenían como base de resistencia a Numancia. Durante 20 años los arevacos habían conseguido mantener algunas de sus ciudades fuera del influjo romano y continuaban defendiéndose.

Al comienzo la lucha se había realizado a modo de guerrillas. Técnica inicialmente utilizada por Viriato, caudillo lusitano. Con ello no ofrecían batalla en campo abierto sino en pequeñas incursiones, donde pocos hombres se arriesgaban. De esta manera se trataba de hacer el máximo daño posible y huir en cuanto fuera posible.

En el año 142 a.C. se envió al cónsul romano Metelo. La población arevaca se refugió en las ciudades de Termancia y Numancia, donde Metelo, debido a sus pocos efectivos, no podía asediarles. Por ello, arraso los cultivos y se retiro hacia el sur para pasar el invierno.

La tranquilidad para los arevacos numantinos no llego con la retirada de Metelo, sino que el año siguiente, un nuevo cónsul romano, Quinto Pompeyo, fue enviado a la zona y este sí puso asedio a ambas ciudades arevacas. El fracaso romano fue estrepitoso, con 12.000 efectivos no pudo hacer caer ninguna de las dos ciudades arevacas, que contaban con 8.000 guerreros cada una y tuvo que retirarse al llegar el invierno, firmando un tratado de paz precario en el 140 a.C. Numancia había resistido.



Pero los romanos no iban a quedarse así, y con la llegada de un nuevo cónsul, Mancino, Roma rompió la paz firmada en el 137. Reunió 20.000 hombres y se dirigió hacia Numancia que contaba con 4.000 guerreros puesto que el resto había regresado hacia sus lugares de origen.

La estrategia usada por Mancino fue un asedio incompleto sin rodear la ciudad. Pero debido a una serie de pequeñas derrotas contra los numantinos a las afueras de la ciudad tenía a las tropas desmoralizadas. Los romanos además habían escuchado rumores de la llegada de refuerzos vacceos y cántabros que venían a ayudar a los numantinos. Por lo que levantaron el campamento e iniciaron la retirada.

Al ver esto, los numantinos los persiguieron y les cortaron el paso. Mancino al ver esto, decidió rendir unos 18.000 soldados a los 4.000 guerreros numantinos que les habían cortado el paso. Un hecho que los historiadores romanos de la época relataron como uno de los más vergonzosos para sus ejércitos. Numancia había vencido nuevamente.

En lugar de aniquilar al ejercito romano, se les ofreció firmar la paz y se permitió a las legiones retirarse hacia el Mediterraneo. Sin embargo al llegar al senado romano, no se aceptó esa paz y se ordenó que se entregara al cónsul Mancino a los numantinos. Mancino, fue atado de pies y manos y ofrecido a Numancia. Los numantinos recogieron al romano y lo devolvieron a los suyos sano y salvo.

Finalmente Roma decide que no puede aguantar una derrota más y envía a Publio Cornelio Escipión, vencedor de la campaña contra Cartago. Llega a Tarraco en el 135 a.C. y consigue reunir un ejército de cerca de 60.000 soldados. Entrenó duramente a sus tropas consiguiendo un ejército bien adiestrado y endurecido para luchar contra los arevacos.

A pesar de la gran cantidad de tropas con las que contaba decidió poner bloqueo a Numancia y así tras acordar la no intervención de los vacceos en ayuda de Numancia se dirigió a territorio arevaco donde fue destruyendo todas las poblaciones que encontró a su paso. Llegó a las inmediaciones de Numancia en Octubre de 134 a.C. Numancia contaba de 4.000 guerreros y no se esperaba ayuda del exterior puesto que Termancia, la otra gran ciudad arevaca también estaba asediada.

El ejercito romano creó un muro de madera y un foso con el que rodeo la ciudad, 9 kilómetros de empalizada. Cada 30 metros construyó torres en los que colocaba soldados para repeler ataques y catapultas para atacar la ciudad. Alrededor del perímetro construyó 7 campamentos donde se alojaban las tropas. Incluso en los ríos construyo pontones para evitar el paso.

El cerco se dejó sentir fuertemente en Numancia. Los numantinos se arrojaron contra la empalizada para tratar de romper el cerco pero siempre fueron repelidos. Según Apiano, solo Retógenes el Caraunio, con algún compañero y caballería, pudo burlar este cerco para pedir ayuda a las ciudades vecinas, de las que únicamente Lutia se mostró dispuesta a socorrer a la ciudad, lo que acarreó una terrible venganza de Escipión sobre los lutiakos. La ayuda exterior era imposible. Los romanos no intentaron ningún ataque directo a la ciudad. Para la primavera del 133 a.C. la situación de los numantinos era desesperada, los intentos de encontrar una paz negociada llegaba siempre a la exigencia de Escipión de una rendición incondicional.

La situación llego a tal punto que una vez sacrificados todos los animales, se comenzó a sacrificar a los enfermos y ancianos para tener un menor número de bocas que alimentar. En verano, tras 15 meses de asedio, la mayoría de los habitantes de Numancia optaron por el suicidio antes que la rendición. A la entrada de Escipión, sólo pudieron capturar unos pocos habitantes famélicos y ninguna riqueza. Escipión decidió arrasar la ciudad como muestra para el resto de los pueblos celtíberos.



Esta es la historia de Numancia y su participación en las Guerras Celtibéricas.

Ayer en esa misma tierra, 200 actores de la asociación cultural celtibérica “Tierraquemada” representó la “Caida de Numancia”. El ciclo de representaciones se inició en 1999 con 20 actores y ha ido aumentado en importancia y desarrollo hasta el día de hoy.

Hasta 3.500 personas se reunieron para verlo y estoy seguro que nadie salió defraudado. Podemos leer:

Como todos los años, el guión y la idea original de la representación corre a cargo del catedrático y director de las excavaciones del yacimiento de Numancia, Alfredo Jimeno, mientras que el director artístico es Pedro Muñoz. Al margen de esta representación, la asociación garreña ha organizado la semana cultural dedicada a la cultura celtibérica ‘Keltiberoi’ que se desarrollará del 11 al 20 de agosto. Durante siete días, se llevarán a cabo jornadas de puertas abiertas en el yacimiento y participarán distintos grupos de reconstrucción histórica como el grupo Tarraco Viva (Legio VIII), Grupo de romanos Legio VIIII, Grupo de Vacceos de Valladolid y el grupo Legio Escipiones. El grupo vallisoletano junto al de la Legio VIIII realizarán una reconstrucción de cómo eran los ataques romanos e indígenas. Además, la Asociación Amigos de Muro, ha organizado una marcha por la calzada romana del Moncayo.


Resto de la noticia aquí

La historia que podemos encontrar a pocos centímetros del suelo nos hablan de otras gentes que estuvieron aquí antes que nosotros y que dejaron su impronta en el subconsciente colectivo. Hazañas que se recuerdan milenios después de haberse producido. Garray, según algunas teorías, quiere decir sitio quemado, ha quedado pues en la toponimia lo que allí sucedió. Desde Terra Castellae nuestro pequeño tributo a los arevacos.

7 comentarios:

Zorro de Segovia dijo...

como no sentirnos orgullosos de un pueblo orgulloso. Los carpetanos de hoy, enriquecidos por cientos de mezclas genéticas, seguimos con las mismas ganas de presentar batalla junto a nuestros hermanos celtibéricos.

Francisco O. Campillo dijo...

El artículo –como siempre- muy bien documentado. Permíteme dos puntualizaciones.
Una: es posible visitar las ruinas de Numancia, muy cercanas a Soria. Allí se puede contemplar una reconstrucción de la muralla de la ciudad y de una de las casas que utilizaban los numantinos… y muchas cosas más.
Dos: en el centro de interpretación se descubren cantidad de cosas interesantes, como por ejemplo que la campaña contra Numancia obligó a cambiar el calendario de los romanos, que a partir de entonces se inicia en el mes de enero.

Caelio dijo...

Arévacos, vacceos, turmogos, pelendones, titos, belos, vettones, autrigones y demás pueblos celtíberos nunca más volvieron a ser lo que fueron. Vencieron varias veces a Roma y Roma siempre vuelve.

La venganza de Escipión sobre los lutiakos fue la amputación de ambas manos a los jóvenes y niños. No sólo de Lutia, sino de varios castros más.

Alfredo Jimeno: apasionado de nuestra historia. Responsable de la exposición Celtíberos. Habla con pasión de su trabajo. Mi admiración hacia el.

Ojo no confundir nunca celtíbero con celta o íbero. Últimamente se está discutiendo muy mucho sobre la celtiberización de los lusitanos. CSe cree que fue un pueblo céltico y nada más. Los celtíberos adoptaron la escritura íbera y pudieron desarrollarse ampliamente en el terreno social, militar y económico, compartiendo con los celtas diversas divinidades.

Arévacos: pueblo fuertemente militar e impusieron su fuerza a pueblos vecinos como pelendones (N de Soria). Los arévacos poblaron el S de Burgos, NE de Segovia y Soria entera. Numantia, su capital.

Vacceos: maestros cerealistas que sufrieron en sus carnes envites o razzias cántabras (SO de Burgos, S de Palencia y Valladolid). Pallantia, su capital.

Sobre la reproducción teatral, ya la ví y es impresionante a la vez que didáctica, rasgo éste último que es atribuible al profesor Jimeno.

Tocaste la fibra de Caelio al recordar este episodio. Un pueblo contra un imperio, un celtíbero contra la injusticia social.

Rui dijo...

Hola y gracias a todos por vuestros comentarios.

Zorro: Dar guerra, sobre todo con las palabras pero más con los hechos.

Francisco: Busqué los horarios de visita pero me parecía un poco excesivo meterlos en el artículo por que era un poquito largo pero...
Visita yacimiento arqueológico de Numancia
Horario de apertura: De noviembre a marzo: de 10 a 14 h. y de 15:30 a 18 h. de martes a sábado. Domingos y festivos: de 10 a 14 h.
De abril a mayo y septiembre-octubre: de 10 a 14 h. y 16 a 19 h. de martes a sábado. Domingos y festivos: de 10 a 14 h.
De junio a agosto: de 10 a 14 h. y de 17 a 21 h. de martes a sábados. Domingos y festivos: de 10 a 14 h.
Teléfono: 975 180 712

Visita del Aula Arqueológica del Cerco de Numancia
La visita deberá concertarse telefónicamente para grupos.
Teléfono: 975 221 482.

En cuanto a lo de cambiar el calendario, corrígeme si me equivoco pero ¿fue para conseguir financiación para la guerra? es que me suena de algo pero no estoy seguro.

Caelio: Daría para tanto el hablar de todos los pueblos que poblaron esta tierra... Por la zona de mi pueblo quieren hacer una ruta autrigona así que prometo un artículo sobre el tema.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Acertada entrada. Para conocerse, no hay nada como conocer la propia historia. Estas tierras están llenas de ella. Por eso, hay que caminarlas y sentir, como tú haces.

Francisco O. Campillo dijo...

Los romanos comenzaban el año con los "idus de marzo" -el 15 de marzo- que estaba bastante en consonancia con los ciclos naturales de la Tierra. La primavera comienza una semana despues.
En esas fechas, nombraban a los consules, que eran quienes tenían autoridad para hacer la guerra en nombre de Roma. Pero el caso, es que con ese condicionante, las legiones hubiesen llegado a la meseta en otoño y hubiesen tenido que afrontar el rigor del invierno mesetario sin estar suficientemente pertrechados. Así que decidieron adelantar tres meses el inicio del año, nombraron un nuevo cónsul y se plantaron frente a Numancia en primavera. Aún así, no les resultó nada fácil derrotar a los arévacos que se habían fortificado en la ciudad. Tu artículo lo explica espléndidamente.
Pero por esa causa -el sitio de Numancia- la civilización occidental celebra el inicio del año en el mes de enero.

Alatriste dijo...

Muy buen artículo, en verdad que los numantinos se portaron muy noblemente al permitir que las legiones romanas y su líder, el cónsul Mancino, pudieran marchar.
Tal vez de haber sido algo menos benévolos, los romanos se lo hubieran pensado antes de romper los pactos de paz.