Islas castellanas : TERRA CASTELLAE

jueves, 16 de agosto de 2007

Islas castellanas

Del diccionario de la RAE:

isla. (Del lat. insŭla).

1. f. Porción de tierra rodeada de agua por todas partes.

El debate suscitado tras las masivas deficiencias encontradas en las infraestructuras catalanas, me ha llevado a realizar un viaje por las islas de variada naturaleza que componen nuestra tierra. Pese a tener únicamente contacto directo con el mar a través de Cantabria, Castilla es tierra pródiga en islas.

Podemos empezar, recorriendo el archipiélago poblacional. Partamos de una isla densa y excesivamente poblada, como es Madrid, y observaremos como en su cercanía hay auténticos mares de despoblación. Quizá el caso más flagrante sea Soria, una provincia que posee unos índices poblacionales parejos en algunas comarcas a los de zonas desérticas.

Pero la gran isla madrileña no esta sola. En su archipiélago encontramos como en el resto de las provincias castellanas existen una o dos islas poblacionales, capitales y cabezas de comarca, rodeadas por pequeños atolones, muchos de los cuales corren el riesgo de la despoblación absoluta.



El archipiélago digital, se encuentra disperso en Castilla de manera similar al anterior. Existen peligrosos mares de zonas oscuras, que no gozan de la infraestructura necesaria que permita dar el salto a la sociedad de la información.


También podemos contemplar el aislamiento en el que se encuentran sumidas muchas ciudades y municipios castellanos, que no disponen de unas vías de comunicación propias no ya del siglo XXI sino apenas del siglo XX. Ejemplo paradigmático vuelve a ser Soria, capital de provincia que no dispone de autovías. Difícil se hace hablar del tren de alta velocidad, cuando la frecuencia de talgos en muchas ciudades es, cuando existe, alarmantemente baja.


Sin duda, podríamos encontrar muchísimos archipiélagos más en el atlas castellano, sólo quisiera señalar uno que por su naturaleza se halla presente desde Santander hasta Puertollano. Me refiero a una de las acepciones del adjetivo inglés “insular”, el localismo exacerbado. Nuestra ciudad o municipio siempre merece más que la de al lado, nuestras desgracias son menos si son mayores las del vecino, nuestros males son culpa de los otros. Este es el primer reto que los castellanos deberíamos afrontar, una vez superado podremos aspirar a solucionar el resto.

Terminamos solicitando ayuda para evitar el hundimiento de una de las pequeñas islas castellanas. Desafortunadamente, también se apela al victimismo frente a otras islas vecinas, a fin de cuentas, son castellanos de hoy en día(sic).